Aprendiendo sobre Alzheimer

Tratamiento no farmacológico

¿Qué es la Estimulación Cognitiva?

Actualmente ha cambiado la forma de abordar las demencias, y además del tratamiento farmacológico se empieza a tener en cuenta otro tipo de terapias que van a contribuir junto con los fármacos a enlentecer el curso de la enfermedad. Entre esas terapias se encuentra la estimulación cognitiva. En dicha terapia a través de una serie de técnicas y estrategias vamos a trabajar las funciones cognitivas que conserva el paciente provocando un mantenimiento de dichas funciones. El objetivo principal que perseguimos es mejorar la calidad de vida del paciente y sus cuidadores, procurando la autonomía del paciente el mayor tiempo posible.

La estimulación cognitiva se basa en el concepto de plasticidad cerebral, que es la capacidad que tiene el cerebro de recuperarse después de un daño a través de cambios tanto estructurales como funcionales.

Antes de comenzar el tratamiento en Estimulación Cognitiva es imprescindible conocer el estado de todas las funciones cognitivas, cuales están conservadas y cuales alteradas. Para ello se realizará la Evaluación Neuropsicológica, consistente en una serie de pruebas que van a ir midiendo todas las capacidades del sujeto para después ser comparadas con puntuaciones normales para su edad y escolaridad, y determinar así el grado de deterioro.

Además, es necesario conocer otros datos, como escolaridad, profesión, hobbies, presencia o no de problemas de conducta, déficits físicos (visuales, auditivos, motores, etc.), diagnóstico y fase de la enfermedad en la que se encuentra; además del funcionamiento del paciente en las actividades de la vida diaria tanto instrumentales (hacer compras, la comida, manejo del dinero, manejo de la correspondencia, etc.) como básicas (aseo, vestido, alimentación,etc.).

Una vez que conocemos todas estas áreas procederemos a plantear objetivos y planificar el tratamiento. Va a ser importante tanto la evaluación inicial como una evaluación de seguimiento (cada 6 ó 9 meses) para valorar el deterioro y posibles modificaciones del tratamiento. Vamos a utilizar una serie de actividades que trabajen funciones cognitivas concretas a través de diversos formatos y canales sensoriales.

La estimulación cognitiva debe cumplir 3 principios básicos. En primer lugar la constancia; no es efectiva si no se realiza de forma continua. En segundo lugar, la flexibilidad; debe de adaptarse a las distintas fases de la enfermedad. Y en tercer lugar, la personalización, ya que no existe un patrón estable de evolución en todos los pacientes, el tratamiento debe adaptarse a las características de cada uno.

El papel de la familia en el tratamiento cognitivo y funcional del paciente. La familia va a ser parte fundamental en el tratamiento del paciente, como complemento al tratamiento especializado. Debemos tener en cuenta que en fases iniciales de la enfermedad la persona es capaz de llevar a cabo las actividades que antes realizaba bajo la supervisión de un cuidador. Por lo tanto es una persona que conserva su autonomía y debemos de potenciársela. Actividades como leer la prensa, escribir, pasatiempos, etc. van a contribuir a mantener una mente activa. La persona debe seguir haciendo las tareas cotidianas, hacer las compras, manejar electrodomésticos, manualidades, etc.

El entorno también debe adaptarse a las necesidades de la persona con Alzheimer para favorecer la autonomía y sensación de control. Utilizaremos, calendarios, planeación de las actividades que se van a realizar durante el día, alarmas, pulseras identificativas y teléfonos adaptados.

Va a contribuir a esa autonomía y control el seguir una rutina diaria, con los mismos horarios para levantarse, comer, aseo, realización de tareas, hobbies y procurar mantener un orden en casa (un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio). Evitaremos en la medida de lo posible la ruptura de esa rutina así como cualquier cambio de domicilio.

En fases avanzadas de la Enfermedad de Alzheimer, va existir un deterioro cognitivo global que va evidenciarse en la dificultad para realizar las actividades básicas de la vida diaria. Llegado este punto, los Centros de Día van a ser la opción adecuada, para que puedan continuar con la estimulación cognitiva adaptada a su deterioro. En casa, utilizaremos un lenguaje sencillo, con frases cortas, ordenes simples y acompañado del contacto ocular.

Cuando la desorientación en tiempo, espacio y persona se ven gravemente afectadas, va a ser importante respetar su propia realidad y no tratar de reorientarlo debido a los problemas conductuales que provocaríamos (ansiedad, inquietud, agresividad, etc.).

El entorno también debe adaptarse a las necesidades de la persona con Alzheimer para favorecer la autonomía. Nuestra experiencia profesional corrobora los beneficios de estas terapias tanto a nivel cognitivo como en otras áreas, tales como el estado de ánimo, la motivación y en definitiva de la calidad de vida tanto del enfermo con Alzheimer como de sus cuidadores que es nuestro máximo objetivo.